Por EYO Yoga Madero
La respiración es el puente más directo entre el cuerpo y la mente.
Cada inhalación nos conecta con la vida; cada exhalación nos enseña a soltar. Pero pocas veces tomamos conciencia del poder que encierra este acto tan simple y constante.
En yoga, la respiración es una práctica sagrada. No solo oxigena el cuerpo: regula emociones, calma pensamientos y repara el sistema nervioso.
Cuando respiramos con atención, despertamos la inteligencia natural del organismo, y una red silenciosa dentro nuestro —el nervio vago— comienza a hacer su trabajo: llevarnos de la tensión a la serenidad.
El nervio vago y la ciencia del bienestar
El nervio vago conecta el cerebro con el corazón, los pulmones y el sistema digestivo. Es el principal canal del sistema nervioso parasimpático, encargado de activar el descanso, la digestión y la recuperación del cuerpo.
Cuando respiramos de forma lenta y profunda, este nervio se estimula y envía señales de calma al corazón, que empieza a latir más despacio.
El cuerpo interpreta esa señal como seguridad, y la mente responde relajándose.
Por eso, el yoga y la meditación son tan eficaces para aliviar la ansiedad, el insomnio o la fatiga mental: no actúan solo a nivel emocional, sino fisiológico. Cada respiración profunda es un mensaje al cuerpo que dice: “estás a salvo”.
Respirar desde el corazón
La práctica constante de respiración consciente nos enseña a habitar el presente.
Podemos empezar con algo simple: colocar una mano en el pecho y otra en el abdomen, y sentir el movimiento natural del aire.
Respirar desde el corazón no es una técnica, es una actitud: es permitir que el aire acaricie el alma y devuelva al cuerpo su ritmo natural.
Práctica guiada: respiración 4-6
– Sentate cómodo sobre tu yoga mat.
– Inhalá suave por la nariz contando 4 tiempos.
– Exhalá lento por la boca contando 6.
– Repetí durante algunos minutos, sin forzar.
– Imaginá que con cada exhalación soltás la tensión del día.
Después de unas rondas, notarás que el corazón late distinto, que la mente se aquieta y el cuerpo se acomoda.
Esa es la acción silenciosa del nervio vago: el cuerpo volviendo a confiar.
“Cuando el aliento se calma, también la mente descansa.” — Hatha Yoga Pradipika
En EYO Yoga Madero, te acompañamos a reconectar con tu respiración natural a través de clases de yoga, meditación y técnicas de pranayama.
Vení a sentir cómo, al respirar con el corazón, la calma encuentra su lugar.


